SIMONETTA VESPUCCI (Antonio Colinas)
Il vostro passo di velluto
E il vostro sguardo di vergine
violata.
Dino Campana
Simonetta,
por tu delicadeza
la tarde se hace lágrima,
funeral oración,
música detenida.
Simonetta Vespucci,
tienes el alma frágil
de virgen o de amante.
Ya Judith despeinada
o Venus húmeda
tienes el alma fina de mimbre
y la asustada inocencia
del soto de olivos.
Simonetta Vespucci,
por tus dos ojos verdes
Sandro Boticelli
te ha sacado del mar,
y por tus trenzas largas
y por tus largos muslos,
Simonetta Vespucci
que has nacido en Florencia.
Simonetta Vespucci fue la musa del pintor
florentino Sandro Botticelli y también su amor imposible. Pintado por Sandro
Botticelli entre los años 1482 y 1484, este cuadro constituye su más famosa
obra y también una secreta declaración de amor hacia la bella modelo que
interpreta a la diosa Venus llegando a la costa: Simonetta Vespucci. La joven
era hija de un noble genovés apellidado Cattaneo. Con tan solo 16 años se casó
con el florentino Marco Vespucci, vecino y amigo de Botticelli. Cuando el
pintor conoció a la joven, se enamoró instantáneamente de ella y la convirtió
en su musa y modelo de multitud de sus cuadros. La belleza de Simonetta pronto
se extendió por toda Florencia e incluso los hermanos Giuliano y Lorenzo de
Médici, mecenas de Botticelli, intentaron conquistarla en numerosas ocasiones.
En 1475, durante la celebración de un torneo de justas, fue proclamada “Reina
de la belleza”, lo que hizo que su fama como la mujer más hermosa de Florencia
se extendiera por toda Europa. Simonetta Vespucci falleció a causa de la
tuberculosis el 26 de abril de 1476. Apenas contaba con 23 años. El pintor no
pudo soportar la pérdida de su amada, y vivió el resto de su vida obsesionado
con su belleza, retratándola en muchas de sus obras. Entre ellas destaca el
cuadro "Venus y Marte", en el que los dioses son representados por
Simonetta y el propio Botticelli. Casi nueve años después de su muerte,
Botticelli finalizó “El nacimiento de Venus”, su mayor homenaje a Simonetta y
cuadro que, con el paso de los siglos se convertiría en su obra más
representativa. El pintor, que nunca se casó, falleció en 1510 y fue enterrado
a los pies de la tumba de Simonetta, en la Iglesia de Ognissanti, tal y como
había expresado en su última voluntad. Quizá fue la única forma que encontró
para poder pasar a la eternidad junto a la mujer más bella del Renacimiento. Un
amor prohibido que marcó la carrera de uno de los grandes pintores del Quattrocento
italiano.
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